GRANDES PELOTEROS DEL MUNDO (ESTOS DE VERDAD)

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GRANDES PELOTEROS DEL MUNDO (ESTOS DE VERDAD)

Mensaje  Er kisco el Jue Sep 09, 2010 9:11 pm

Mu buenas.
Queridos amantes del fútbol,os dejo que disfrutéis con el video del gran Bobby Moore,el capitán de la selección inglesa que ganó el mundial del 66, eterno capitán del West Ham,de juego maravilloso, una mezcla entre el Tawí y el Pistola, alabado por grandes figuras del fútbol como pelé y Beckenbauer.
En la entrada al mítico Wembley se erige una estatua suya de bronce de 6 metros.
El numero 6 siempre va relacionado con este gran jugador.
Futbolista inmaculado. Grandioso defensor. Héroe inmortal de 1966. Primer inglés en levantar la Copa Mundial. Hijo predilecto del East End londinense. Mayor leyenda de West Ham United. Tesoro nacional. Amo de Wembley. Señor del fútbol. Capitán extraordinario. Caballero eterno”.

Cualquiera que visite el nuevo estadio de Wembley y vea la estatua de bronce de Bobby Moore alzándose majestuosamente sobre la Vía Wembley podrá leer esta inscripción, redactada por Jeff Powell, columnista del Daily Mail y amigo personal suyo. Personas de toda clase y condición han rendido homenaje al legendario central, aclamado de forma unánime —tanto en vida como después de su muerte— como un futbolista verdaderamente extraordinario.

Pelé y Franz Beckenbauer lo describieron como un caballero, un amigo y el mejor zaguero al que se enfrentaron jamás. El ex primer ministro británico Tony Blair dijo de él: “Era un futbolista fantástico. Si buscamos un modelo de conducta en la vida pública, Bobby Moore es un candidato bastante bueno”.

Sir Alf Ramsey, seleccionador de Inglaterra durante la campaña triunfal de la Copa Mundial de la FIFA 1966, se expresó del siguiente modo: “Mi capitán, mi líder, mi mano derecha. Encarnaba el espíritu del equipo, era el latido de su corazón. Un futbolista sereno y calculador, al que podía confiarle mi propia vida. Era el profesional por antonomasia, el mejor con el que he trabajado nunca. Sin él Inglaterra nunca habría ganado el Mundial”.

¿Por qué era Moore alguien tan especial? Muchos lo consideraban el defensa más completo. Potente en el juego aéreo, preciso en la recuperación de la pelota e impecable en la distribución. No era un esprínter, pero su capacidad para leer las jugadas hacía que fuese muy difícil sorprenderlo desubicado. De hecho, el legendario técnico del Celtic Jock Stein bromeó así acerca de él: “Deberían prohibirlo. ¡Sabe lo que va a suceder veinte minutos antes que los demás!”.

El ascenso a la fama
Moore, nacido en Barking, se incorporó al West Ham cuando tenía 15 años, y tras pasar por las categorías inferiores del equipo se estrenó a los 17 frente al Manchester United, en 1958, en sustitución de su mentor, Malcolm Allison, enfermo de tuberculosis en aquel momento. El precoz talento de Moore quedó de manifiesto, y enseguida se afianzó como uno de los puntales de la retaguardia de los Hammers. Allison, por consiguiente, no volvería a jugar en el club.

Dos años después, Moore recibió su primera convocatoria con la selección sub-23 inglesa, y el 20 de mayo de 1962 debutó como internacional absoluto frente a Perú, en un encuentro de preparación para la Copa Mundial de la FIFA. Todo salió a pedir de boca. El equipo de los Tres Leones no sólo se impuso 0-4 en Lima, sino que el desempeño de Moore impresionó al entrenador, Walter Winterbottom, quien lo llevó a Chile 1962, donde disputó los cuatro partidos de su país camino de cuartos de final.

Moore tenía apenas 22 años cuando vistió por primera vez el brazalete de capitán de Inglaterra, durante un triunfo por 4-2 sobre Checoslovaquia en 1963, y mantendría ese puesto desde el verano de 1964 hasta su último partido con los colores de su país, casi un decenio más tarde. Esa misma temporada, conquistó la Copa de la FA con el West Ham, fue designado mejor futbolista del año por la Asociación de Periodistas Futbolísticos y se recuperó de un cáncer testicular.

En 1965 llegarían más títulos: el West Ham se adjudicó la Recopa de Europa. Y doce meses más tarde fue cuando se ganó realmente el corazón de sus compatriotas. Su historia resulta aún más extraordinaria si tenemos en cuenta que estuvo a punto de no jugar en aquella Copa Mundial de la FIFA. Una disputa con el West Ham le dejó sin contrato, privándole del derecho a participar en la gran cita.

La intervención de Ramsey, quien llamó al técnico de su club, Ron Greenwood, al hotel donde se alojaba la selección inglesa para que resolviesen sus diferencias, fue crucial. Moore firmó un nuevo contrato, lo que le permitió ser el capitán de su país y alzar el Trofeo Jules Rimet, tras limpiar sus manos de barro y sudor para poder estrechar la mano de la Reina Isabel II.

Honores y empeños
Después de convertirse en el primer futbolista galardonado con el prestigioso Premio de la BBC a la Personalidad Deportiva del Año en 1966, Moore también fue condecorado con la Orden del Imperio Británico. Su registro como internacional continuó incrementándose, y antes del inicio de México 1970 acumulaba 78 encuentros con la elástica inglesa.

El torneo tuvo un balance desigual para el elegante defensor, aunque no por ello menos memorable. Antes de la Copa Mundial de la FIFA, Inglaterra se midió a Colombia en Bogotá, donde se produjo un intento de implicar a Moore en el robo de una pulsera en una joyería. Tras ser arrestado, fue exonerado de todos los cargos, y al cabo de ese nuevo imprevisto de última hora pudo participar en el certamen.

Sin desmerecer la victoria por 4-2 ante Alemania Occidental que condujo a los ingleses a la gloria mundial en 1966, el segundo partido de la liguilla entre Brasil e Inglaterra en México 1970 posiblemente sea el duelo más recordado de Moore. Si bien los hombres de Ramsey perdieron 1-0, su robo de balón perfectamente ejecutado sobre Jairzinho no ha dejado de repetirse por todo el planeta, y la fotografía suya y de Pelé sonriendo e intercambiando las camisetas después del pitido final constituye un símbolo de la deportividad en el fútbol.

En 1973, Moore batió el récord de partidos con el West Ham, y también alcanzó los cien partidos con la selección inglesa. Disputaría otros ocho, el último de ellos el 14 de noviembre de 1973, un amistoso que se saldó con derrota por 1-0 frente a Italia. Irónicamente, el autor del único gol de aquella contienda fue Fabio Capello, actual seleccionador de Inglaterra, quien considera ese tanto el momento cumbre de su carrera como futbolista.

Últimos días
Después de tres temporadas en las filas del Fulham, Moore jugó en el San Antonio Thunder y el Seattle Sounders, de la NASL, para luego colgar las botas, con 37 años. Posteriormente vino una breve, aunque fallida, etapa como entrenador, antes de que su salud se deteriorase. En abril de 1991 se sometió a una operación de estómago de urgencia. El 14 de febrero de 1993 anunció que padecía cáncer de colon. Falleció diez días más tarde, a los 51 años.

El legado de Moore, sin embargo, continúa vivo: en la obra benéfica dedicada a la lucha contra el cáncer que lleva su nombre, en la grada sur de Upton Park dedicada a su memoria, en la estatua de bronce en el estadio de Wembley y —quizás lo más perdurable— en el corazón de todos quienes lo vieron practicar el deporte rey de la manera más hermos